·         Pretenden impulsar el crecimiento económico, la creación de empleo y la competitividad

·         1,6 millones de personas dejarán de tributar, gracias a la rebaja de las retenciones

·         23,5% es la reducción media por IRPF que tendrán las rentas de hasta 24.000 euros

 

Por primera vez en cuatro años, las rentas de trabajo -las que soportan la mayoría de los ingresos del Estado- sentirán un alivio fiscal con la nueva reforma del IRPF. Los trabajadores notarán en la nómina de enero un aumento de sus ingresos como consecuencia de la aplicación de una menor retención a cuenta del impuesto que se declarará en junio de 2016. La mejora será de unos 30 euros al mes de media, es decir, entre 350 y 400 euros al año. Variará según los tramos de renta de cada contribuyente. Lo que significa que al menos 17,5 millones de rendimientos de trabajo empezarán a notar directamente a partir de 2015 un incremento de su renta disponible, que servirá para apuntalar su poder adquisitivo y que tendrá una segunda parte en 2016. La rebaja media en estos dos ejercicios es del 12,5%.

Con esta medida, el Gobierno pretende incrementar la liquidez de los trabajadores en 2015 por valor de unos 3.000 millones (otros 366 derivarán para las rentas del ahorro) y 2.300 millones más en 2016 (otros 300 para las del ahorro), con una contribución al PIB de 0,17 puntos en el primer año y del 0,35 en el segundo. Sin embargo, por el efecto de segunda vuelta, es decir, teniendo en cuenta que el impacto sobre el consumo y la economía van a provocar una recuperación de parte de estos ingresos, el impacto recaudatorio será inferior. Según los cálculos enviados a Bruselas, el impacto sobre los ingresos del Estado será de 2.535 millones en 2015 y de 1.984 millones en 2016 incluyendo la reducción en el IRPF y en el ahorro. Además, la reforma del Impuesto de Sociedades liberará en las empresas 3.078 millones entre 2015 y 2016, mientras que su impacto recaudatorio será de 2.428 millones por el efecto retorno en los ingresos públicos.

Según el Gobierno, la reforma tributaria, que supone una bajada de impuestos para todos los contribuyentes respecto a los tres ejercicios anteriores en que subieron los gravámenes, permitirá impulsar el consumo, el crecimiento económico y el empleo. En palabras de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, "si en 2012 subimos los impuestos de manera equitativa, ahora los bajamos cuando la situación lo permite". Es decir, el Ejecutivo pretende retornar al IRPF de 2011, cuando gobernaba el PSOE, con el matiz de que este efecto no se corrige en las rentas más altas. Es decir, la tributación de los que más declaran, por encima de 120.000 euros, subirá algo más respecto a ese año. Pero, en estos tramos apenas hay contribuyentes. Han ido desapareciendo tras la subida en 2012, quizá porque pueden diseñarse la remuneración. Sólo hay 55.000 asalariados que declaran ganar más de 150.000 euros.Representan el 0,33% de los 16,5 millones que liquidan rentas de trabajo.

Sin embargo, todos los contribuyentes notarán a simple vista en 2015, y en menor medida en 2016, que el sistema tributario les concede una fuerte rebaja en su comparación con 2014. En general,la reforma está diseñada para beneficiar a los contribuyentes con rentas bajas y medias, las más afectadas por la crisis. La reducción del IRPF para las rentas inferiores a 24.000 euros, es decir, en casi tres de cada cuatro declarantes (incluyendo autónomos), será del 23,5%.

A un total de 1,6 millones de contribuyentes, con rentas inferiores a 12.000 euros (el 39% de los declarantes por IRPF), no se les aplicará retención alguna y, aunque dependerá del número de pagadores, no deberán realizar la declaración. Dejan de tributar. Ya sucedía en la mayoría de los casos en 2014, ya que les daba negativa y se les devolvía toda la retención. En concreto, entre quienes tenían ingresos inferiores a 11.162 euros. En esta situación se encontrará una parte importante de los nuevos empleos generados, ya que la contratación más frecuente es la temporal y a tiempo parcial con bajos sueldos.

La reforma introduce un fuerte aumento de los mínimos familiares, que reducen la base tributable, y tres nuevos impuestos negativos o beneficios sociales para familias numerosas (tres o más hijos o con dos hijos y uno discapacitado) y personas con discapacidad. Beneficiará a unas 750.000 unidades familiares.

Aunque se producen saltos en la reducción de las retenciones a medida que el contribuyente esté más o menos próximo a los límites de los tramos de la tarifa, que se reducen a cinco con tipos mínimos y marginales más moderados, el ahorro fiscal es progresivo según las rentas. Es decir, cuantos menos ingresos perciba un contribuyente, mayor reducción porcentual tendrá de las retenciones. Y a la inversa, las mayores rentas tendrán un menor impacto en sus retenciones aunque en cifras absolutas le sale una cifra más elevada. Así, para los ciudadanos que hacen declaración individual y que tienen un hijo (se aplican la reducción familiar al 50%), la rebaja en porcentaje va desde el 25,06% a partir de 15.000 euros de ingresos, el 3,82% con 30.000 euros, el 2,66% con 100.000 euros, o el 1,59% con 150.000.

En cifras, la situación varía. Por ejemplo, en el supuesto de un contribuyente soltero sin hijos y con una nómina de 15.000 euros (1.071 euros al mes brutos por 14 pagas), que es el sueldo más habitual en España (el que más se repite), la empresa le practica ahora en 2014 unas retenciones anuales de 1.440 euros (unos 103 euros mensuales) al tener un tipo del 9,60%. Lo que significa que, excluyendo sus cotizaciones a la Seguridad Social, tiene unos ingresos fuera de impuestos de unos 970 euros. A partir de enero de 2015, el tipo de retención le baja un 16,19% y se sitúa en el 8,04%. Por tanto, la retención anual por esos 15.000 euros de ingresos brutos bajará a 1.206 euros y la mensual se reducirá a unos 86 euros. Es decir, a finales de enero dispondrá de 17 euros más de liquidez al mes en su nómina (233 euros al año) al bajarle la retención. Este mismo contribuyente dispondrá en 2016 de un 5% más de reducción de su tipo de retención y dispondrá de 60 euros más al año (algo más de cuatro euros al mes).

Para aquellos que ganan en 2014 25.000 euros (1.786 euros al mes), que es el salario medio en España, y en el mismo supuesto de contribuyente anterior, la cuota de retención anual de 2014 es de 4.000 euros (286 euros al mes). Esa retención pasará a 3.693 euros en 2015 con un tipo de retención del 14,77% frente al 16% de 2014. Por tanto, su ahorro fiscal es de 307 euros al año, un 7,67% menos de impuestos que en el año anterior, y que equivale a 22 euros al mes a partir de enero. En 2016, obtendrá un ahorro de otros 159 euros al año (unos 11 euros más mensuales).

Sin embargo, conviene saber que las retenciones que aplican las empresas sobre las nóminas no tienen por qué coincidir con el resultado de la declaración del año fiscal, que se realizará en 2016 tras las elecciones generales. Es decir, como recuerda Francisco de la Torre, ex secretario general de la Organización de Inspectores de Hacienda y autor del libro ¿Hacienda somos todos?, la retención se realiza aplicando la tarifa nacional del IRPF cuando la mitad corresponde a las CCAA. Así, aunque en 2015 se calcula con dos decimales (sin redondeos como hasta ahora), varias autonomías han anunciado que no aplicarán la rebaja del IRPF en ese 50% de la tarifa que les corresponde. Tampoco modificarán tramos y desgravaciones. Por ejemplo, Cataluña y Andalucía mantienen el tipo marginal máximo proporcional en el 49% frente al 47% nacional y el mínimo en el 22% frente al 20% del Estado. En concreto, salvo Navarra, no bajan el IRPF las comunidades que en 2015 no celebran elecciones. Se trata de Cataluña, Andalucía, Galicia y País Vasco, que representan más de un tercio de la ciudadanía. Esto significa que "a varios millones de contribuyentes les saldrá una declaración a ingresar (positiva) en junio de 2016 en lugar de a devolver (negativa)", señala De la Torre.

Sí bajan su parte del IRPF las CCAA que tienen elecciones en 2015. Madrid ha aplicado una reducción mayor en su tarifa a la efectuada en la reforma estatal. Ha situado su marginal máximo en el 44,5% y en el 18,5% el mínimo.

La reforma incorpora además otras novedades que pueden afectar a muchos declarantes. Así, el inversor de a pie deberá incluir en la base liquidable del ahorro los dividendos que obtenga de sus acciones y que ahora están exentos hasta 1.500 euros. Por ejemplo, un contribuyente que reciba 1.000 euros de dividendos, tributará al 20%. Por tanto, aunque tenga bien ajustada la retención por IRPF, le saldrá positiva la declaración de la renta en 200 euros.

En cualquier caso, José María Mollinedo, secretario general de los técnicos de Hacienda (Gestha), destaca que esta reforma no compensa la subida del IRPF que se ha producido en la crisis ya que, por ejemplo, no se ha tenido en cuenta la evolución de los precios desde 2008 en la tarifa y las deducciones.

Publicado: 27 de Enero de 2015